Cuaderno · Temporada y país

El Día de la Familia con un lugar vacío

En Uruguay el 25 de diciembre se llama oficialmente Día de la Familia, y la noche anterior tiene su ritual: el asado o la mesa fría en el patio, el vitel toné, el pan dulce, la sidra, los cohetes a medianoche y los gurises corriendo con bengalas. Cuando alguien falta, cada uno de esos detalles se vuelve un recordatorio. Estas líneas son para quien va a vivir el primer 24 con un lugar vacío.

Una mesa de patio preparada para la cena con una silla apartada
Una mesa de patio preparada para la cena con una silla apartada

No hay una forma correcta

Algunas familias prefieren hacer todo igual, como homenaje: el mismo asado, la misma parrilla, las mismas bromas. Otras no soportan repetirlo y se van a la costa o arman algo chico en otra casa. Las dos maneras están bien. Lo que suele hacer más daño es que todos lo sientan y nadie lo diga. Si te toca organizar, preguntá antes qué necesita cada uno: lo que a uno le consuela a otro le parte el alma.

Quién hace ahora el asado

En muchas casas había alguien que prendía el fuego, cortaba la carne o hacía el vitel toné desde siempre. Que otro ocupe ese lugar puede doler, y conviene hablarlo antes. Hay familias que deciden hacerlo entre varios, como forma de repartir el recuerdo; otras eligen no hacer asado ese año. Lo importante es que no sea una sorpresa amarga en plena tarde.

Nombrarlo en voz alta

Un gesto simple ayuda mucho: que en algún momento alguien diga su nombre, cuente una anécdota graciosa y levante la copa por él o por ella. Rompe el silencio incómodo y le da permiso a todos para extrañarlo sin esconderse. Una foto en la mesa o su vaso servido también cumplen esa función.

Los gurises

Los niños notan la ausencia aunque nadie la nombre y pueden preguntar justo a la hora de los cohetes. Mejor adelantarse: contarles unos días antes que esta vez va a ser distinto y pedirles ideas para recordar al abuelo o a la abuela. Un dibujo, una bengala dedicada, su postre favorito. Tener algo que hacer les ordena la tristeza.

Ausencias que no son muertes

A veces el lugar vacío es de una separación, de un hijo que vive en España o en Australia y no pudo venir, o de un hermano que dejó de hablarse con todos. Son duelos que casi nadie reconoce como tales, y por eso pesan más en soledad. Tenés el mismo derecho a no estar alegre.

Medianoche

El momento más difícil suele ser el brindis de las doce, cuando todos se abrazan. Pensá antes con quién querés estar en ese minuto y date permiso para salir un rato a la vereda si lo necesitás. Nadie tiene que ver todas tus lágrimas.

El 25, el día después

El 25 suele ser más tranquilo: sobras del asado, siesta, visitas. Para algunas personas es el día en que más se nota la ausencia, cuando baja la adrenalina de la noche. Tener algo planeado para esa tarde, aunque sea una caminata por la rambla o un rato con una amiga, ayuda a no quedarse dando vueltas en casa.

Si querés prepararte

Mucha gente me escribe a fines de noviembre porque ya le pesa diciembre. En una sesión podemos ver qué momento te preocupa más y qué necesitás para atravesarlo. Para eso está la Sesión de Diagnóstico, una charla de 45 minutos por teléfono. Y si querés despedir el año entero, mirá la sesión de cierre de año.

Los ejemplos de este cuaderno son ilustrativos, no historias de clientes. Una lectura de tarot es una interpretación simbólica: no demuestra hechos ni asegura resultados.

Dudas de siempre

Lo que más se pregunta

Si tu duda no está acá, preguntale a Maryana por WhatsApp antes de reservar.

¿Está mal no tener ganas de festejar este año?

No. Podés hacer algo chico, cambiar de lugar o no festejar. Lo importante es cuidarte.

¿Cuándo conviene una lectura sobre el duelo?

Cuando sientas que la necesitás. Hay quien la pide a fines de noviembre, para llegar a diciembre más preparado.

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