Una línea, no un informe
Escribí en una frase qué te trae. No tiene que ser una pregunta: «no sé si seguir con Martín» o «el laburo me está matando» sirve perfectamente. Si son varias cosas, elegí la que más te pesó esta semana.
Qué querés llevarte
Pensá qué te gustaría tener al cortar: una idea más clara, una forma de encarar una charla, tranquilidad para decidir algo. No es un contrato, pero ayuda a orientar la lectura.
El lugar
Un cuarto donde nadie entre, la puerta cerrada, auriculares si tenés. El celular cargado y en modo no molestar, para que no entren otras llamadas. Un vaso de agua. Algo para anotar.
Si la pregunta es sobre otra persona
Pensá en qué te pasa a vos con esa persona, no en qué siente ella. Anotá dos o tres situaciones concretas que te hayan afectado. Eso da material real para la lectura. Hay más sobre esto en preguntar por otra persona.
Si llegás muy angustiado
Decilo al empezar. Maryana puede ir más despacio. Y si la angustia es muy fuerte, además de la consulta buscá apoyo cercano o profesional.
Si es tu primera vez
No hace falta nada especial. Con saber de qué querés hablar alcanza. Lo demás se va dando en la charla.
Justo después
Tomate unos minutos antes de volver a tu rutina. Escribí lo que te quedó. No tomes decisiones grandes en caliente: dejá pasar al menos una noche.
