Es la carta de quien tiene lo que necesita para empezar y solo le falta decidirse.
El sentido general
Representa la iniciativa, la habilidad, la capacidad de transformar ideas en hechos. Los cuatro objetos de la mesa simbolizan los recursos de los que dispone: emociones, pensamiento, energía y medios materiales.
Es una carta de acción. Dice que el momento de hacer es ahora, y que tenés más de lo que creés.
En preguntas de vínculos
Puede hablar del comienzo de una relación con mucha energía, o de alguien seductor y con labia. Conviene mirar si esa seducción viene acompañada de hechos.
Si la pregunta es sobre vos, puede invitarte a tomar la iniciativa en lugar de esperar que el otro dé el paso.
En preguntas de laburo
Es una carta muy favorable para emprender, presentarse a una entrevista, proponer un proyecto o cambiar de rubro. Dice que tenés las herramientas.
También puede señalar que estás subestimando tus capacidades y que es hora de mostrarlas.
El Mago invertido
Invertido, puede hablar de talento desperdiciado, de promesas que no se cumplen, de manipulación o de no animarse a usar lo que se tiene. En una relación, alguien que dice mucho y hace poco.
Cómo se representa
En el Tarot de Marsella se llama el Mago o el Juglar, y aparece como un artista callejero con su mesa de trucos. En el Rider-Waite tiene una túnica roja, un símbolo de infinito sobre la cabeza y flores a sus pies. La primera versión subraya el ingenio; la segunda, el poder de crear.
Junto a otras cartas
Con el Loco, un comienzo con recursos y con riesgo. Con el Ocho de Oros, habilidad que se perfecciona con trabajo. Con el Siete de Copas, muchas ideas y poca concreción.
En preguntas de familia
En temas familiares, el Mago puede señalar a quien tiene la capacidad de destrabar una situación: alguien con recursos, ingenio o palabras para mediar. A veces esa persona sos vos, y la carta invita a asumir ese papel en lugar de esperar que otro lo haga.
Preguntas que abre
«¿Qué herramientas tengo y no estoy usando?», «¿qué me falta para empezar?», «¿estoy prometiendo más de lo que puedo cumplir?». La última es importante: el Mago también tiene un lado de ilusionista.
Un segundo ejemplo
Un joven de Treinta y Tres sabe arreglar computadoras desde los catorce, pero trabaja en un molino de arroz porque «eso da de comer». Sale el Mago. La lectura le hace notar que ya tiene clientes informales entre sus vecinos. Sale con la idea de formalizarse de a poco, sin dejar el molino hasta tener una base.
En una frase
El Mago recuerda que tenés más recursos de los que usás.
Un ejemplo
Una diseñadora de Montevideo quiere largarse por su cuenta pero no se anima. En la lectura sale el Mago en la posición de consejo. La charla le ayuda a hacer una lista de todo lo que ya sabe hacer y de los clientes que podría tener. Sale con un plan de seis meses. Si te interesa esta decisión, leé emprender en Uruguay.
Los ejemplos de este cuaderno son ilustrativos, no historias de clientes. Una lectura de tarot es una interpretación simbólica: no demuestra hechos ni asegura resultados.
